El despertar es inevitable. Movimiento PILNU y la Teovergencia

Hola, comensales. Les pido disculpas por la desaparición forzada de tantos meses, pero la llamada del Máximo me mantuvo profundamente activo a la orden de la alimentación y el consuelo del movimiento PILNU de los indignados y el 15-M , que inundaron las calles de España y los medios de comunicación con una torrencial confluencia de solidaridad, sentido cívico y conocimiento absoluto de la llamada del tiempo en el que vivimos.

El gran Mayor ha encomendado a los maestres de todas las comunidades autónomas a contribuir con las recetas del alma para la iluminación de los voluntariosos, que ungidos en dignos portadores de la bandera del descontento, debían ser conducidos por manos expertas en tal labor. Para tal menester, improvisamos los rituales de bienvenida a La Mansería, codo a codo con las manifestaciones y distintos ritos de hermanamiento.

Es necesario para recibir el calor de nuestro Señor difundir esta gran última gesta que nos ha encomendado para el día 23 de julio. La llamada es a todo aquel pastor, cordero, o incluso descarriado con intuiciones confusas, para que se ponga en el frente de las peregrinaciones espontáneas que en nombre del Señor convergerán en Madrid ese día.


Allí encontrarán a sus hermanos, dispuestos a sacrificarse por las Revelaciones. El Nuevo Mundo, la Yuria nos espera con los brazos abiertos, y una vez más con el único requisito de estar conectados al paysante, a la mente de mentes, al alma del Hombre que vive por la paz y el amor.



La Paradoja del nombre.

Hoy es un día de regocijo para los Comensales. Siempre habrán quienes vean a la fama, el dinero y la exposición mediática como un fin, pero los que de verdad conectamos con la calma del Camino sabemos que pueden ser un medio para luchar contra la pérdida de identidad. Y si bien para vicio Sentadú que Gustavo Cordera se haya aceptado a sí mismo  no sea  más que una casualidad, nosotros estamos seguros de estar ante un guiño semántico del Señor, que a través de su hijo cordero ha actuado para revertir las falsas estructuras que hunden a nuestra sociedad en favor de la única dirección posible, elevándolo a la reencarnación mayordómica. El amor, la aceptación, la mansería.

En la entrevista realizada al ex vocalista de La Bersiut Bergarabat en la sección Actualidad del dario La Nación, en la edición del día 30 de marzo, podemos acompañar con nuestra lectura a este hermano de todos.

"El ser humano para evolucionar tiene la enfermedad y el dolor como aliados. Hoy estamos en un período de crisis donde va a haber mucho dolor. Mirá lo que pasa en Chile, lo que pasó en Haití. No existe Cristina Kirchner ni nada de eso. Van a ser devorados por la tierra. Los seres que no tengan sensibilidad, que no puedan entender lo que está pasando, van a ser devorados. Y no en 2012. Esto es hoy. Estar hablando del bicentenario a mí realmente me causa gracia."  


Un abrazo y  mis felicitaciones a Gustavo por su iluminación. Hermano, la vizcachera está cada vez más lejos.

La Voz de la Tierra

"Al caer la noche de los justos, quienes no comprendan su llamada no serán bienvenidos a la cena. Entender la causa es aceptar el sufrimiento de nuestro Señor". ( Libro Último, capítulo final "El Ocaso Animal")

Tras las demostraciones de grandeza del Máximo en diferentes puntos de su planeta, no quedan más excusas para aquellos que eligen esconderse detrás de vaguedades, en lugar de someterse al sentido común emanado por el Creador. El vacío moral al que estamos acostumbrados está empujando a que su amor se exprese en formas correctivas, que muchos voluntariosos podrían identificar como actitudes fruto de la decepción. Cosa más incierta no hay, además de blasfemante y ridícula, ya que en el fondo de nuestros corazones, por más díscolos y autistas que intentemos ser, sentimos a diario el regocijo de la compañía de nuestros hermanos y de las verdades del Camino.
Lo acontecido en Haití, Chile, Portugal, España y Francia son distintas expresiones de la misma fuente. El uso inadecuado de nuestra presencia en el mundo de Él, anteponiendo vicios individualistas por encima de la realidad común e igualadora de la verdad. Hoy en día, la montaña y el desierto nos cobijan de las consecuencias -predecibles de andar en la senda correcta- y nos devuelven una mirada de reconocimiento. El Camino nos hace buenos comensales aceptando tanto la abundancia como la escasez mientras que el sufrimiento de nuestros hermanos sobrevivientes nos llama a compartir los frutos de nuestra prudencia. Virtud que cura heridas a la vez que responde preguntas incontestables para quienes viven en la incerteza de los Omini. 
Nuestro creador se encarga de darnos la llave de los corazones de los descarriados, y quienes hayan caído en sacrificio no lo habrán hecho en vano si actuamos en Su nombre y en Su ley. 
Oremos por los voluntariosos sacrificados en pos de la reconstrucción moral del planeta y tomemos estas horas como parte de una aprendizaje para las generaciones futuras, especialmente en Haití, fuente ancestral de Ominis de la que no podían librarse hasta hoy, si les hacemos llegar un mensaje de amor igualador junto con las misiones humanitarias. Tu sufrimiento es mi virtud y ésta tu salvación.

Introducción al Camino


"El día llegará, y tus raíces dejarán de atarte al mundo de lo perecedero" (Libro II, capítulo VII. "La Búsqueda del Voluntarioso").

Si tu visión del mundo se debe a algo más poderoso y absoluto, que pertenece a un conjunto de órdenes ajenos a cualquier experiencia tuya, significa que te hemos abducido.
El término puede sonar descabellado, pero si lo analizamos desde la naturaleza del primer estado del comensal, al que llamamos "El Voluntarioso", el regusto a sinrazón que por momentos te revuelve el estómago no es más que un producto de esa negación salvaje, predecible frente al estado de silvestrismo del que fuiste rescatado.



Esa sensación de impertenencia es la bienvenida al conocimiento superior de la vida y la muerte, en el que desde la mera ignorancia ya estás contribuyendo a la regeneración del tejido cósmico, del cual nos apartan las fuerzas malignas, los hijos del Sentadú.

¡Pero tranquilo! Porque si accediste a esta información, quiere decir que tu alma se está abriendo paso hacia la libertad. No sos más un Voluntarioso, sino que tu viaje empieza a tomar otro color, desde el dolor que padecen quiénes se conocen en el segundo estado, conocido como "El cordero".

Cuando un Voluntarioso alza la vista y acepta que nunca está solo, accede a la comprensión del caos bajo el que viven tanto él como el resto de sus accidentados hermanos ¿Por qué pretender una soledad física si nuestras almas siempre estarán conectadas? Esa pregunta es la que lleva, en forma de bastón, el Pastor, feligrés embarcado en la tarea de acompañar con amor, paciencia y firmeza a sus hermanos más descarriados.


Al entrar en contacto con su baqueano, el ahora Cordero acepta el estado de La Mansería y alcanza a entender cuánto de aquella pretensión de soledad había arruinado su tiempo en el Universo.


Por eso trabajamos desde el andar, porque no hay mejor forma que el sometimiento al ritmo continuo si se busca alivianar la carga de la existencia; Y así, cualquiera que viva en tal mundo de menudeo moral es debidamente asimilado por el Camino.


Sabemos que la existencia descarriada del Voluntarioso es causada por la desconexión con su naturaleza; Hecho que lo llevó a perecer en tal estado de agonía moral. A menudo, las personas caen bajo conjuros de autoconvocados que suponen establecerse más allá de los límites de la creación. Son espejismos de luz, qué los Sentadú llaman "Omini", con los que pescan las almas, pervirtiendo el destino de las personas hacia una existencia subterránea, separando cuerpo y alma, dividiendo la conexión con el mundo humano y provocando así la ruptura del tejido cósmico. Mientras que fisicamente se vive a plena luz del día, la existencia inmaterial, víctima de los Omini, no logra verse en la trampa en la que se encuentra; La oscuridad subterránea de la vizcachera, dirección hacia la que El Camino nos llevará para curar las almas hipnotizadas, con el fin de traerlas por la misma senda alcanzando su purificación.

"El Hombre vive en el alma, ya que sin ella sólo hay alimento. Por eso, hasta los Sentadú deben retirarla de la carne antes de alimentarse de ella. Es está la confirmación de la Fe en el Camino, ya que la evidencia a cada paso, constante como el murmullo del viento (palabras del Creador), te arropa en la senda correcta sin incluso rezar por ello. De esta manera, el hombre vive conectado con su creador desde el alma, y a través de ésta con el manserío. Nuestra idea de Humanidad es obra del Señor, único y supremo orientador del sentido de nuestra especie."


Por esto y mucho más te ofrecimos el camino. Un propósito hecho a medida de tu naturaleza. Somos víctimas de nuestro don, y así como aceptamos nuestro destino vos aceptás el tuyo optando por el Camino en lugar de una existencia silvestre. Es cierto que tu recuerdo de aquella decisión de andar en la senda correcta no está muy presente en tu memoria, por lo menos como tal, aunque no debés sentir temor. Ahora que formás parte del Camino del Buen Comensal, nosotros te guiaremos para que sepas dirigir tu impericia, y así dominar las herramientas que te brinda este espacio.

La Mansería

"Y una vez, con el alma hervida del sol, el cordero comprendió su propósito, designio del Señor. La oscuridad requiere alertas que nos llevan a lo inmediato. La clave para ver la verdad es la luz. Vive tu manserío con calma, ya que la desesperación es de las presas y no del cultivo. Así fue como la gruta pasó al olvido para abrir paso a la revelación. Hermano de todos, alimento de nadie." (Libro II, Capítulo VIII. "Los Pasos Pendientes").


A todas horas, somos víctimas de anuncios desesperanzadores. Grandes cantidades de iluminados se vuelcan a echar sobre nuestros hombros la inmensa responsabilidad de solucionar problemas que ellos crearon. Estos desvirtuadores pretenden acceder a un atril moral que les permita pervertir la naturaleza del grupo. Este tipo de situaciones nos arrojan a un desafío diario al que nuestra fe debe sobrevivir. A causa de este bombardeo pseudoideológico, teñido de lucidez espiritual, muchos voluntariosos no logran incorporarse a la verdad revelada por el Camino.

Este es el primer tipo de Omini, o espejismo de luz, al que enfrentamos activamente para contrarrestar la tergiversación de nuestra doctrina, única voluntad de nuestro Señor.

El atril de los descarriados es una manipulación de la naturaleza humana, que utiliza el estado primario del ser para obtener una situación de poder terrenal con la que creen desafiar lo absoluto. La verdadera cura para el sentir agitado de un voluntarioso es El Muro Sagrado, verdad que los Sentadú conocen a consciencia y que intentan enrarecer.

Quienes no hayan sido introducidos en el Camino desde un lugar más profundo, deben conocer esta herramienta imprescindible para la curación del alma. La técnica requiere voluntad, sacrificio y sumisión al orden supremo.

Se debe cumplir un ayuno de siete días, para posteriormente llevar a cabo una excursión en una senda empinada y lo más recta posible. El grupo tiene que liderarlo un pastor que, con cierto apego a la vehemencia, logre encaminar en ritmo y forma constantes el andar una senda, de no más de quince kilómetros, que culmine en una pared preferiblemente rocosa, la cual haya sido bendecida adecuadamente por un Maestre Mayordomo en el ritual de Conversión Rupestre.
Durante el trayecto, los voluntariosos con ánimos de cordero harán una exposición fiable de todos sus pensamientos, sean éstos puros o impuros, hasta llegar al punto de la disfonía.
Una vez en El Muro Sagrado, previamente pintado a la cal, la manada deberá continuar expulsando toda forma de individualidad perversa con el fin de limpiarse del Omini de los descarriados. El pastor será quien evalúe los términos de la curación, dirigiendo la ceremonia y cerrando la limpieza de los corderos uno a uno. Cuando él crea conveniente elevará su bastón y, mirando fijamente al individuo que haya elegido, golpeará el muro tres veces. Cuando esto suceda con todos los hermanos habrán obtenido el privilegio de compartir el refrigerio preferido del Máximo: Una Blakta. Alimento a base de harina de trigo con nueces, sal y azúcar, a manera de bastón formado por dos tiras entrelazadas, recubiertas por una película vegetal. Todos comerán una porción de la mano del Pastor, para dar paso a lo que llamamos Hermanamiento -acto que consiste en besarse y tocarse la cara por lo menos una vez con cada voluntarioso, que finaliza en un abrazo grupal en el que se agradece al Señor cantando "Tú eres mi camino"- y así emprenderán la vuelta liberados de todo engaño.

Anímense a compartir estas vivencias con sus hermanos, ya que sin paz del vecino no hay herramientas que sirvan para alumbrar el Camino. Sean el ejemplo.